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Cuando yo era malo, malote.

Era el año 2008.

Yo era malo.

La gente que pertenecía a la cultura del Hip Hop y escuchaba o escribía rap era considerada como gente mala. Delincuentes.

Así que yo… malo. Muy malo.

Me estaba encontrando a mí mismo y para eso decidí hacerme pasar por malo malote unos cuantos años.

Ya llevaba publicadas un par de canciones que me permitieron entrar en la tribu del Hip Hop. El Hip Hop de aquella época:

  • Pantalones ancho de la marca Ecko o Tribal. Si llevabas Dickies eras un toyaco. Yo llevaba los pantalones que heredaba de mi primo. Eran de la tribu de los del techno, pero eran anchos. Rozaban lo inaceptable para la tribu pero yo era bueno rapeando así que, los de la tribu me perdonaban la vida. Los primeros Ecko me los regalaron por mi cumpleaños años más tarde (qué malote).
  • Esclava de plata en la muñeca.
  • Gorra plana. Si era de los New York Yankees, mejor. La pegatina no se quitaba. Se llevaba un poco ladeada.
  • El pelo podía ser: rapado como un fraile, corte militar como John Cena o con alerones que sobresalían por la gorra. Yo llevaba el segundo tipo.

Cuando entré a la tribu del Hip Hop conocí a los HC. Así firmaban ellos en las paredes, trenes o donde fuera.

HC. Hijos de la Calle.

En mi casa me decían que los raperos eran delincuentes. Los delincuentes me decían que yo era “todo buena persona, tío”. Así que yo…más malote. Y cuando me presentaron a Rubén y a Adrián aproveché la oportunidad.

Me sacaban 3-4 años.

Ellos tenían 15 euros de paga y yo dos. Pero yo daba clases particulares. En total llegaba a los 12 euros a la semana, pero esos tres euros de diferencia lo eran todo.

Joder, esa gente me cuidaba.

Me daban de merendar, me invitaban a un Kebab a las 17h en Dumboa con un batido de Mango Lassi. El mejor puto batido que he tomado en mi vida. Dejaron de hacerlo en ese Kebab y yo pensaba que igual era porque tenía algún producto en mal estado o meaban las ratas en el batido.

Años después fui a comprar mango por primera vez y lo entendí todo.

Ellos tenían motos Aerox y Beta Ark. Yo no. Me llevaban con un cali (un calimero, el casco mínimo reglamentario para que no te multen. Eso tiene la misma protección que un condón inflado y puesto en la cabeza) a todas partes.

Un día me llevaron a ver cómo pintaban en un frontón de un colegio de la E.P.A.

Flipé.

Se habían dejado en Queens, la tienda de ropa rapper de la época, la paga de la semana en botes Montana. Yo me compré un Posca negro. Quería ahorrar y hacerme el malote al mismo tiempo.

Joder…¡aquello estaba guapísimo!, ¡Qué adrenalina!. Nos podían pillar en cualquier momento y cuando ellos escuchaban un ruido de verdadera amenaza (yo escuchaba ruidos todo el rato), había que salir por patas. Yo no podía correr con los pantalones por las rodillas.

Jamás pasó nada. Alguna señora que nos animaba a hacer “esas cosas tan bonitas” pero nada más.

Aquella tarde fue la hostia.

Al día siguiente tenía excursión con la gente de mi clase. Yo tenía un Posca porque quería ahorrar y hacerme el malote. Íbamos en topo hasta Donostia para patinar sobre hielo.

A la vuelta, cuando terminamos de patinar y estábamos entrando a la estación del topo, tuve una idea.

Bajé las escaleras y me adelanté a mis compañeros. Le quité la tapa al Posca. Miré hacia la izquierda, respiré…y firmé en la pared. Mi primer tag. Mi primer takeo.

Pero después de firmar, miré hacia la derecha. Y…oh, oh. Cámara de vídeo.

Mis compañeros no me habían visto. Yo quería que lo vieran, pero me acojoné tanto en aquel momento que no dije nada hasta que no estaba dentro del topo. A alguno de mis mejores amigos le dije que creía que me había pillado la cámara.

Estaba aterrado.

La noche anterior, había quedado para ir esa tarde a pintar con Rubén, el de los HC. Pero cuando quedé con él lo primero que hice fue contarle lo sucedido.

Se rió.

Yo no.

Se mofó de mí con aquella estridente risa.

Yo no me reí.

Fuimos a comprar más sprays. Esta vez donde Teck, un tío holandés o alemán…pelirrojo.

Rubén le contó lo que me había pasado y el Teck nos contó que a él por firmar en la Renfe una vez le pusieron una multa de 3.000€.

Lo siguiente que recuerdo es estar mareado, fuera de la tienda, sentado y ver a Rubén con una palmera de chocolate y un Aquarius para mí.

Recuerda que me cuidaban.

Al final no pasó nada, pero desde entonces no quise ser tan malote.

Tampoco me arrepiento de aquella época. En absoluto.

Y tampoco quiero que te arrepientas tú por no haber aprovechado el momento.

Te lo voy a decir solo esta vez. Y si has llegado hasta aquí, me alegro. A quien no haya llegado, se siente.

Todo esto de la IA generativa, del ChatGPT y la madre superiora, no ha hecho más que empezar.

Ayer sacaron Copilot Pro de Microsoft. Una especie de ChatGPT integrado en WORD, EXCEL y POWERPOINT.

Lo tienes todo para aprovechar la oportunidad ahora. De verdad. Confía en mí. Que me sigues por algo joder.

Si no, no me sigas.

Estás en las mismas condiciones que muchísima gente en esto de la IA.

En la próxima publicación te diré cómo hacerlo.

Pero te anticipo una de mis intenciones:

Hacer un curso.

Un curso de iniciación.

Si como mínimo te interesa saber algo más, déjame tu email aquí.

Al darme tu email, te enterarás de más cosas que otra gente. Te traeré material que es solo para la gente de la lista.

Y te daré info sobre el curso. Luego, ya decidirás.

Para dejarme tu email, aquí abajo.

Chao.